Los animales conforman una mayoritaria parte de la vida de nuestro planeta y también de la diversidad biológica que lo caracteriza, y es por ello que el ser humano debe siempre proteger a todas esas especies que son parte de nuestros ecosistemas. Lamentablemente, en muchas ocasiones sucede prácticamente lo contrario a lo correcto, es decir, el hombre en su constante afán de lograr el poder y la riqueza, y en la búsqueda de su propia comodidad y bienestar, olvida cuál es el deber más sagrado: proteger el medio ambiente y a todos sus componentes. Es por esto que cada vez son más las especies de animales que se suman a la larga lista de las especies que se encuentran, en un grado u otro, amenazadas o en peligro de extinción.

El creciente desarrollo del ser humano y de su sociedad, y el aumento de la cantidad de seres humanos que conviven en el planeta Tierra, ha hecho que las ciudades devoren las riquezas naturales de los bosques o las selvas, no solo por la necesidad de un lugar geográfico donde asentarse, sino también por la necesidad que representa mantener los suministros de todo tipo a los que estamos acostumbrados en la vida moderna.

Dentro de las especies en peligro, son muy diversas las clasificaciones que se reciben en dependencia del grado de peligro, y la más extrema dentro de las especies que se mantienen aún vivas, es la categoría de peligro crítico de extinción. Una de las especies que se encuentra dentro de esta categoría es la tortuga carey, que habita en los océanos Pacífico e Índico, y que se encuentra en este estado pues desde hace muchos años ha sido cazada por los humanos con diferentes fines. Uno de ellos es el consumo de su carne, que en diversas culturas como la China es muy preciada.